domingo, 16 de noviembre de 2025

Ruta 204: Embalse de Navacerrada – Embalse de la Maliciosa – Embalse de Navacerrada

 

La mañana del 23 de octubre de 2025 amaneció fresca y luminosa en la sierra. Una fina niebla reposaba aún sobre el Embalse de Navacerrada, presagio de un día otoñal perfecto para caminar. Desde el parking del embalse, punto de inicio y final de la ruta, el aire olía a tierra húmeda y pinar.

Comenzamos la marcha bordeando el embalse en dirección sur. El agua estaba tranquila, apenas ondulada por una ligera brisa que hacía vibrar el reflejo de las montañas.

Pronto alcanzamos el puente sobre el río Navacerrada, donde el murmullo del agua marcaba un ritmo suave. El cauce, aunque modesto, corría con alegría.

Siguiendo el sendero, el bosque se fue cerrando y se abrió paso el embalse de los Almorchones, tranquilo y silencioso, rodeado de robles ya teñidos de amarillo.

Tras un tramo cómodo, el camino nos devolvió al río. De nuevo lo cruzamos por un puente rústico de madera, donde el agua sonaba más viva, acelerada al salvar pequeñas rocas y troncos.

La fuente de la Beceilla apareció en una curva del sendero. Su caño dejaba caer un hilo frío y cristalino, perfecto para refrescarse antes de afrontar la subida hacia cotas más altas.

La subida hasta el Collado de Majaespino despertó las piernas: sendero pedregoso, pendiente firme y un bosque que dejaba ver, entre troncos, destellos del valle. Al llegar arriba, la vista se abrió y el aire sopló más fresco.

Descendiendo suavemente hacia el valle del Embalse de la Maliciosa, el contraste fue evidente:

el embalse presentaba un nivel de agua muy bajo, dejando al descubierto orillas de tierra reseca y antiguas huellas del cauce. Aun así, la estampa tenía un carácter especial, casi silencioso, dominado por las paredes de la Maliciosa al fondo.

Después de reponer fuerzas comenzamos el regreso caminando hacia el Collado de los Escondidos, entre jaras y pinos jóvenes.

Poco después tras una pronunciada baja, nos encontramos con la fuente Peña la Colmena, a media ladera, ofreció otra breve pausa. El agua brotaba fresca y el lugar estaba rodeado de enormes rocas cubiertas de musgo, creando un rincón especialmente acogedor.

Un poco más adelante, la Fuente La Trece completó la serie de fuentes del día. Un pequeño descanso aquí permitió observar el cambio de luz, ya más cálida, anunciando la tarde.

Un pequeño ascenso final nos encamino hasta el Collado de las Cabezas fue uno de los puntos más panorámicos de la jornada. Desde allí, la vista al embalse de Navacerrada y a la cuerda de la Sierra del Guadarrama era amplia y limpia. El viento, constante, acompañaba mientras iniciábamos la recta final.

El camino terminó donde había empezado: en el parking del embalse de Navacerrada, sol descendía y las aguas reflejaban tonos dorados, perfecto broche para una ruta completa, variada y plena de naturaleza.

 Ficha técnica de la ruta:

  • Realizada:   23 de octubre de 2025
  • Distancia:  12,27 km
  • Duración:    3 h. 45 min.
  • Desnivel positivo:  325 m.
  • Desnivel negativo:  325 m.
  • Dificultad: Moderada
  • Tipo: Circular
  • TRACK


Ruta 203: Circular por Manzanares el Real y parte baja de la Pedriza

 

Comenzamos la jornada temprano, con el aire aún fresco de octubre descendiendo desde La Pedriza. El punto de partida fue el parking situado junto a la gasolinera SHELL de la M-608, donde dejamos los coches mientras el sol despuntaba tímidamente sobre las cumbres. Tras los preparativos iniciales, emprendimos la marcha en dirección al casco urbano de Manzanares el Real.

Atravesar el pueblo a esas horas siempre tiene su encanto: calles serenas, el castillo aún en sombras y el rumor constante del río Manzanares. Poco a poco fuimos ganando altura hacia la zona de la Peña el Gato, donde el terreno comienza a anunciar el carácter rocoso y agreste que define a la Pedriza.

A la salida de la zona urbana tomamos una senda discreta, de esas que parecen surgir y desvanecerse entre un laberinto de zarzas y matorral. Hubo que avanzar con cierta atención, sorteando tramos cerrados, pero la intuición del camino y algún rastro de pisada nos guiaron con firmeza. Este tramo, quizá el más salvaje de la ruta, nos condujo finalmente al Cordel de la Pedriza, una vía ganadera bien marcada que se abre paso entre el monte bajo.

Siguiendo el cordel llegamos a una bifurcación: hacia la izquierda se descuelga el camino que lleva a la Raja de la Pedriza, una antigua cantera que aún conserva cicatrices pétreas en el paisaje. Pero nuestro rumbo era otro, así que optamos por el sendero de la derecha, que se adentra suavemente en los pastizales y encinares de la Dehesa Boyal.

La travesía por la Dehesa Boyal regaló uno de los tramos más agradables de la jornada: terreno cómodo, buena visibilidad y el vaivén de los tonos otoñales acompañándonos. El sendero desembocó de nuevo en la carretera M-608, que cruzamos con precaución para enlazar con la Cañada Real Segoviana.

Una vez en la cañada, caminamos con el embalse de Manzanares siempre a nuestra izquierda, brillando bajo la luz de la mañana. El último tramo, de aproximadamente tres kilómetros, nos permitió andar en paralelo al agua mientras la ruta cerraba su círculo. Finalmente, regresamos al punto inicial junto a la gasolinera, dando por concluida una ruta variada, auténtica y con ese sabor de campo madrileño que siempre invita a volver.

Ficha técnica de la ruta:

  • Realizada:   9 de octubre de 2025
  • Distancia:  10,16 km
  • Duración:    4 h. 23 min.
  • Desnivel positivo:  181 m.
  • Desnivel negativo:  181 m.
  • Dificultad: Moderada
  • Tipo: Circular
  • TRACK


sábado, 15 de noviembre de 2025

Ruta 202: Circular de la Fuente el Cura a la Hoya de San Blas.

 

El 2 de octubre de 2025 amaneció con esa luz dorada que anuncia el otoño en la Sierra de Guadarrama: aire fresco, cielo límpido y un silencio que parecía contener toda la montaña. Con las mochilas listas y la ilusión aún más ligera que el equipaje, iniciamos nuestra ruta circular desde Miraflores de la Sierra, un pueblo que siempre recibe al caminante con olor a pino y piedra vieja.

Fuente del Cura: el comienzo sereno

Comenzamos nuestra caminata en el parking de la Fuente del Cura, un lugar emblemático y perfecto para ajustar botas, beber un primer sorbo de agua clara y dejar atrás el bullicio urbano. El murmullo del agua marcó el tono del recorrido: tranquilo, constante, prometedor.

Mirador de San Blas: primeras vistas que detienen el paso

El sendero ascendió entre robles y jaras hasta alcanzar el Mirador de San Blas. Desde allí, el valle se abría con amplitud, mostrando los tejados de Miraflores y las laderas que se extendían hacia el norte. La luz de la mañana modelaba las sombras de las montañas, y por un instante nadie quiso avanzar; la vista pedía quedarse.

Ermita de San Blas: un respiro con historia

Continuamos por un camino suave que, poco a poco, fue ganando altura. La Ermita de San Blas, pequeña y solitaria, apareció casi como un regalo. Allí descansamos unos minutos, sintiendo la mezcla de silencio y viento que tan bien combina con los espacios sagrados. El entorno transmitía calma, como si el tiempo se ralentizara justo en ese punto del mapa.

 

Puente de Piedra: agua, musgo y eco

El sendero descendió ligeramente hasta el Puente de Piedra, uno de esos rincones que parecen sacados de un cuento. El agua corría bajo el arco antiguo, clara y viva, y el musgo encendía un verde intenso en las rocas. Nos detuvimos a escuchar: solo el fluir del agua, apenas interrumpido por alguna hoja que caía anunciando el otoño.

Monte Perímetro Aguirre: la esencia de la sierra

El tramo hacia el Monte Perímetro Aguirre exigió un poco más de esfuerzo, pero lo compensó con creces. A medio camino ya se notaba el cambio en la vegetación y en el aire, más limpio y fresco. En el entorno del monte el paisaje se mostraba amplio y auténtico, con pinos altos formando un corredor natural. Era el punto perfecto para tomar aire, comer algo y dejarse abrazar por la sensación de estar lejos del mundo.

 Regreso a la Fuente del Cura: cierre perfecto

El camino de vuelta descendió suavemente hasta reencontrarnos con la Fuente del Cura, cerrando la ruta tal y como la habíamos empezado: con agua, calma y satisfacción. Las botas polvorientas y las mejillas encendidas contaban la historia de un día completo de montaña.

 Ficha técnica de la ruta:

  • Realizada:   2 de octubre de 2025
  • Distancia:  12,48 km
  • Duración:    3 h.  58 min.
  • Desnivel positivo:  288 m.
  • Desnivel negativo:  288 m.
  • Dificultad: Moderada
  • Tipo: Circular
  • TRACK