sábado, 30 de junio de 2018

Marcha común a Cerro Minguete 28-06-18


CRÓNICA:


Mes de junio, fin de temporada, como frontera entre la actividad y el alto en el camino, figurativamente, se guardan la mochila, los bastones y todo lo que acompaña cada salida a la montaña, a las pequeñas hazañas, tras dejar la rutina a cambio de un caminar hacia algo nuevo, hacia ese pequeño secreto por conocer, guardado en llano o en alto, formación natural o elaborada, histórica o de cualquier sociedad más cercana.
Llega el momento de las vacaciones para, además de viajar, de vez en cuando, recordar aquella mañana fría, aquel caudal, aquel pinar, aquel esfuerzo, por senda por sendero, aquella charla, aquel bocadillo, aquellas dudas y consultas, aquellas curiosidades... momento de recordar aquella compañía que ya no estará.
Esta marcha, que cierra la temporada, se empieza en el Puerto de Navacerrada, espacio abierto al caminante, a los deportistas, al ocio de un día en familia, a sentir que la naturaleza está cerca, tanto, como uno le apetezca, se puede elegir camino y destino, más próximo o lejano, siempre en altura así los sueños por allí pasan despiertos, quieren soñar no dormir. El trenecillo, el telesillas, la nieve fina, los recuerdos, quien no viviendo muy lejos, cambió las zapatillas por unas botas con fuertes hebillas, el patín por el ski, la raqueta por el bastón y las gafas de sol.
En una mañana tímida, como diciendo, puedo mojar pero no se, no me atrevo, consultaré al cielo, mientras tanto, empezad a caminar decía, mirad, vais por el camino Smidt, del Puerto de Navacerrada al de la Fuenfría, pasando por el Collado y el Monte Ventoso, para después subir Cerro Minguete y, al ir dando pasos de uno en uno, no de dos en dos, se ladeó un poco para no ir de frente los últimos metros, algo es algo aunque no lo sea todo. Ya arriba hasta el mismo sol se fija en un paisaje, en un entorno, que invita a un viaje que se acepta como anclaje en la ensoñación, en el dibujo y en la pasión.
Al estar cerca el Montón de Trigo hubo quien, habiéndose adelantado, lo remontó y descendió en un suspiro, alcanzado al poco tiempo a parte del grupo y ya juntos descender hasta la Fuente de la Fuenfría, donde se volvió a reunir el grupo al completo y en el que había un acompañante de lujo, pequeño de envergadura pero grande en ilusión, en vivir todo desde el juego, desde la acción, buen comunicador, cargado de curiosidad por todo lo que le rodeaba.
Una vez hecha la habitual foto de grupo, con una brisa refrescante que se filtraba entre los pinos, se retoma el camino hacia el principio o el final, hacia la salida o la meta, es igual, hacia la tranquilidad de haber conseguido, una vez más, un objetivo, un deseo o un premio

Tinol.

4 comentarios:

  1. Superlativo, como siempre. Poesia al servicio de la crónica. Enhorabuens,Tino.

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  2. Muchas Gracias Daniel, siempre animan y reconfortan los comentarios donde se valora y acepta una creación escrita con la mejor entrega y dedicación. Gracias.

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  3. Muy bonito y nostálgico.
    Aunque no te conozco mucho, denota una gran sensibilidad.
    Un beso muy fuerte.

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  4. Uknownm, cuando alguien valora la sensibilidad es que le es familiar, la nostalgia es una continuación de ese sentimiento.
    Muchas gracias a ti por tu comentario. Un abrazo, Tino.

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