domingo, 15 de abril de 2018

Salida 133 Ruta: Monasterio Escorial-Collado Entrecabezas-Silla Felipe II-Ermita Virgen de Gracia- Monasterio(12-04-18)

Documentación:



San Lorenzo del Escorial es un municipio de la provincia de Madrid, situado en el noroeste de la región, en la vertiente suroriental de la Sierra de Guadarrama, al pie del Monte Abantos y Las Machotas, a 47 kms de Madrid. Recibe popularmente el nombre de El Escorial de Arriba, para diferenciarlo del vecino pueblo de El Escorial, que, por su parte, es designado como El Escorial de Abajo. El pueblo fue fundado en tiempos de Carlos III, en el siglo XVIII, y constituido como municipio en el siglo XIX, cuando tuvo su primer alcalde. Surgió como una escisión de El Escorial, donde Felipe II construyó a finales del siglo XVI el Monasterio del Escorial y mediante la anexión de las fincas colindantes, el Real Sitio del mismo nombre. En la parte segregada se encontraban los principales edificios y parajes de este Real Sitio, incluido el Monasterio, que en la actualidad se halla, por tanto, en el término de San Lorenzo del Escorial.


El Monasterio y el Real Sitio fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el día 2 de noviembre de 1984, con la denominación de «El Escorial, Monasterio y Sitio». Desde el 21 de junio de 2006, su término se encuentra protegido por la Comunidad de Madrid como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Territorio Histórico o Sitio Histórico. San Lorenzo del Escorial pertenece a la cuenca del río Guadarrama. Los riachuelos que nacen en el monte Abantos (1753m) van a parar al Aulencia, el principal afluente del Guadarrama, que nace en Las Machotas y atraviesa el vecino pueblo del Escorial. Las primeras referencias históricas de este edificio datan del año 1558, cuando Felipe II designó una comisión para que buscase un lugar idóneo para su emplazamiento, integrada por arquitectos, médicos y canteros, entre otros gremios. La primera piedra del Monasterio se puso el 23 de abril de 1563. Un año antes, Felipe II empezó a adquirir las tierras colindantes al solar donde se iba a edificar el Monasterio, con la intención de crear un territorio de realengo, denominado Real Sitio del Escorial, para usos recreativos, cinegéticos y agropecuarios. Las obras duraron 21 años, a lo largo de los cuales el entorno urbanístico y social del Escorial fue transformándose. Durante la Guerra Civil (1936-1939), el pueblo se mantuvo en territorio leal al Gobierno republicano y su nombre se cambió por el de «El Escorial de la Sierra».

La Silla de Felipe II, donde, según la leyenda, se sentaba el monarca para ver el avance de las obras del Monasterio, se cree que, en realidad, fue un altar de ofrendas de los pobladores prerromanos de cultura celta.



(Información extraída de Wikipedia)


Datos Marcha:

Asistentes: 18
Distancia:   11'600 kilómetros
Desnivel:    522 metros
Duración:    4 horas 









Crónica:



Esta marcha, de principio a fin, va tamizada de historia, de alguna leyenda mística, de didáctica sobre el ecosistema, pero también de llaneos y de subidas, de mochila a la espalda, de alguna nube a cuestas. Deslizando las botas por probables paseos, lo mismo de un rey que de una reina, de un príncipe o una princesa, se avanza por sendero y por senda, por pasados momentos de gloria y de alguna pena.
En ascenso fácil se llega a una encrucijada, si a la derecha es en subida, si a la izquierda es en bajada, la decisión está servida, si se sale a caminar con algún pequeño esfuerzo, lo fácil para después, ahora es el momento de hacerlo. Ganando altura también se gana en la visión de paisajes, en relieve, naturales, como diseñados por algún mago, arquitecto de lo bello. Con paso lento, pero firme, se va ganando terreno, aunque el grupo va algo estirado, algo distanciados unos de otros, no se tarda tanto en superar ese desnivel para juntarse de nuevo en el Collado de Entrecabezas donde se toma el bocadillo a la par que la ilusión que produce un paisaje casi de cuento de los de "érase una vez una montaña..."

Después camino de vuelta hacia la denominada silla en piedra de un antiguo monarca, obligada sesión de fotografías del lugar, del grupo y de todo el entorno, camino también hacia una ermita y zonas de paseo, hacia el monasterio lugar de principio y el fin de esta ruta, de esta marcha, de una mañana con pronóstico de lluvia pero que, por suerte, no mojó nada.

Tino


Pequeño álbum fotográfico:



































lunes, 9 de abril de 2018

Salida 132 Ruta: Umbría de la Garganta-Charca Verde-La Pedriza (05-04-18)

Documentación:



El parque regional de la Cuenca Alta del Manzanares, creado en 1985, es el espacio natural protegido de mayor superficie de la Comunidad de Madrid y uno de los de mayor valor ecológico y paisajístico. Está situado en el noroeste de la región y se extiende alrededor del curso alto del río Manzanares, a lo largo de 42.583 hectáreas. Sus principales municipios de referencia son Manzanares el Real y Hoyo de Manzanares. La Unesco lo declaró Reserva de la Biosfera en 1993. El parque cuenta con un Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), aprobado en 1987 y revisado en 1995, que regula los distintos parajes incluidos, excepción hecha del Monte de El Pardo, dependiente de Patrimonio Nacional.
En 2013, tras la declaración del parque nacional de la Sierra de Guadarrama, los límites del parque regional de la Cuenca Alta del Manzanares quedaron afectados: las partes del parque natural de la Cumbre, el Circo y las Lagunas de Peñalara no absorbidas por el parque nacional pasaron a incorporarse al parque regional (una zona en el municipio de Rascafría), sin embargo el parque regional también experimentó pérdidas de superficie en favor del parque nacional, como la vertiente sur de la Cuerda Larga y el paraje de La Pedriza.
El paraje se asienta sobre dieciocho términos municipales, por los que discurre total o parcialmente. A continuación se relacionan alfabéticamente: Alcobendas, Becerril de la Sierra, Cercedilla, Collado Villalba, Colmenar Viejo, El Boalo, Galapagar, Hoyo de Manzanares, Las Rozas de Madrid, Manzanares el Real, Miraflores de la Sierra, Moralzarzal, Navacerrada, San Sebastián de los Reyes, Soto del Real, Torrelodones y Tres Cantos.
De ellos, sólo tres —Hoyo de Manzanares, Manzanares el Real y Tres Cantos (salvo las urbanizaciones Soto de Viñuelas y Nuevo Tres Cantos) tienen integrados sus núcleos poblacionales totalmente. Otras áreas urbanas también se encuentran incluidas plenamente dentro del parque, caso de la urbanización Los Peñascales (Torrelodones) y de Las Matas, pedanía de Las Rozas de Madrid.
La presión urbanística y demográfica constituye su principal amenaza, dada su cercanía con el área metropolitana de Madrid. Además, está atravesado por varias carreteras de importancia. La más relevante es la M-607, que lo surca, mediante autovía, desde el barrio madrileño de Fuencarral hasta Colmenar Viejo y, mediante una vía de una única calzada, desde Colmenar Viejo hasta Cerceda (El Boalo). Otra carretera de fuerte tránsito es la M-608, entre esta última localidad y Soto del Real, que cruza el parque transversalmente pasando por Manzanares el Real y bordeando el extremo septentrional del embalse de Santillana. De menor importancia es la carretera M-618, que va desde Torrelodones hasta Colmenar Viejo, a través de Hoyo de Manzanares, en las estribaciones de la sierra del Hoyo.

(Información extraída de Wikipedia)





Datos Marcha:

Asistentes: 21
Distancia:   13'500 kilómetros
Desnivel:    592 metros
Duración:   4 horas y 35 minutos




Track de la ruta



Crónica:


La tregua dada en este día por el pasado temporal de frío, lluvia y viento, alimentó en un grupo de senderistas el deseo de abrigarse con aromas de naturaleza, de olor a jara y de caminar por distintos senderos.
En compañía de un paisaje agradable, por un pinar en sombra, fresco, se va haciendo una subida regular, fácil, hacia el encuentro, tal vez de alguna sorpresa, tal vez de algún encantamiento, se va por La Pedriza y todo es posible, todo puede suceder en cualquier momento.
En días anteriores las corrientes de agua del río, de los arroyos, estuvieron como enfadadas, saliéndose de su camino, como buscando algún mejor aposento, lo mismo alguna amistad perdida, a saber si alguna explicación a tanto revuelo en el tiempo. Ya más calmadas, van discurriendo como algo introspectivas, como reflexionando sobre algo trascendental aunque, probablemente, lo que hacían era disfrutar de la calma, del sosiego.
Si suele decirse que el tiempo, el de las horas no el del cielo, es oro, en este caso sería de muchos quilates, cada pepita un minuto de vida, sesenta segundos de color amarillo intenso. Como si fuesen una vía láctea, las sendas, los caminos, van guiando por su medio hacia un destino conocido o nuevo, de ayer o de hoy, de nunca o de siempre...eterno.
Y así, en este ir y venir, el pensamiento de cada uno también se pasea, agradablemente, no necesita mochila, pensar puede ser sentir y, para ello, solo hay que dejarse llevar, dejarse acariciar por las sensaciones de cada momento y, si son placenteras, ir acercándose a los sueños.
Agrupados se llega a la parte alta de la ruta, mitad del camino, mitad de duración, momento de bocadillo, agua y algún estiramiento. Después, camino inverso, en bajada, algo de llaneo, visita a una zona de baño en otro tiempo y ya de regreso al punto de comienzo.


                                                                                                                                                    Tino
                                                                                                                                                    

Pequeño álbum fotográfico:

























domingo, 25 de marzo de 2018

Salida 131 Ruta: Monasterio del Paular - Monumento Guarda Forestal Rascafría (22-03-18)

Documentación:


Rascafría es un municipio situado en el Valle del Lozoya, en la zona noroeste de la Comunidad de Madrid, se encuentra a una altura de 1200 metros sobre el nivel del mar, conserva una arquitectura popular propia de la Sierra de Guadarrama y dentro de su término municipal se halla el Parque Natural de Peñalara y el arboreto Giner de los Ríos. Entre algunos de sus monumentos destaca el Monasterio del Paular, uno de los más importantes de la zona norte de la Comunidad de Madrid. Su límite sur discurre por la Cuerda Larga, en donde se elevan las cumbres de Guarramillas, Valdemartín y las Cabezas de Hierro. Al norte de estas cumbres nace el río de la Angostura que más tarde toma el nombre de río Lozoya. En él vierten numerosos arroyos: por la derecha, el Aguilón, Guarramillas, el de los Cerradillos, el de los Machos y el de la Najarra, que llegan al río a través de profundas gargantas. Por la izquierda destaca el Arroyo de la Umbría que, procedente de Peñalara (2430 m), recoge las aguas de los arroyos el Berzal, el de los Pájaros y el Arroyo del Artiñuelo, que bordea el pueblo. A los numerosos arroyos y torrenteras hay que añadir las lagunas glaciares de Peñalara.
El nombre de Rascafría deriva de "rocas frías", en referencia a las nieves de Peñalara, visibles desde el pueblo. El origen del pueblo se remonta a la Edad Media y se encuentra ligado a la repoblación de la sierra llevada a cabo por cuadrillas segovianas. El valle era un territorio libre que fue anexionado por el Concejo de Segovia, con el beneplácito del rey, mediante el sistema de carta pueblas y ordenanzas. Estos documentos obligaban a todos los que adquirieran tierras en el Valle a construir una casa y a tener caballo propio. El Valle pasará a formar parte del "Sexmo de Lozoya" como unidad administrativa de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia.
En 1751 su economía estaba centrada en la ganadería, fundamentalmente lanar, los numerosos prados se complementaban con algunos cultivos de regadío, frutales y algo de trigo, centeno y lino. Tras la reestructuración provincial realizada en 1833, Rascafría pasó a formar parte de la provincia de Madrid. A lo largo del siglo la población aumentó ligeramente, la economía seguía basándose en la ganadería, pero a finales de la centuria se había producido un cierto desarrollo industrial. Funcionaban una fábrica de papel con 30 o 40 operarios, una fábrica de vidrio, tres molinos harineros y varias serrerías, la más importante de éstas era la Sociedad Belga de los Pinares de El Paular, fundada en 1840. También en ese siglo se empezó a renovar la arquitectura local, al sustituirse algunos edificios agropecuarios tradicionales por nuevas construcciones de carácter más urbano. En 1975 se anexionó a Rascafría el núcleo de Oteruelo del Valle.
El monumento a los Guardas Forestales Mirador de los Robledos ( Rascafría) es un homenaje a la Guardería Forestal en su primer centenario en 1977. Es uno de los mejores puntos del Valle del Lozoya para disfrutar del paisaje y contemplar lo majestuosa que es la sierra madrileña. Aquí comienzan varios caminos por vías forestales para practicar senderismo. El conjunto se completa con un señalizador metálico con forma de brújula, que indica la dirección en la que se encuentran desde el mirador distintos hitos de la zona, una especie de reloj con una aguja que con el extremo de la flecha, te va indicando los picos, collados y accidentes orográficos que puedes admirar desde allí.

Información extraída de Wikipedia)



Datos Marcha:

Asistentes: 14
Distancia:   12'500 kilómetros
Desnivel:    450 metros
Duración:   4 horas 


Pueblo de Rascafría, Monasterio del Paular, Puente del Perdón, Finca del Batán, Cascada del Purgatorio, Monumento al Guarda Forestal y ayer, hoy, mañana, siempre, vecina de Peñalara, amistad impenitente.
Matinal de nieve y sol, de frío y calor, de caminos helados y caminantes con intención de andar para que, cuando hayan acabado, se vuelva a empezar, para ver de nuevo esos arroyos, ese pinar, ese cielo azul, ese valle, esas montañas, para calmar el temor de no volverse a sentir acompañados de una naturaleza tan singular.
Esta mañana fría, pero con tintes ya de primavera, los catorce asistentes a la marcha la inician a buen ritmo, pero cuidando de no caer por el hielo habido. En fila, por los surcos hechos en la nieve, en amena charla, van avanzando hacia un pinar vertebrado de historias, de empeños, de reconocimiento a la figura de las personas que, aquí y en similares parajes, dedican su vida a cuidar que no se perturbe ese paisaje.
Te sigo, me sigues, te digo, me dices…a las cuatro de la tarde sale mi nieto del colegio, quiere que le acompañe, yo quiero contarle que su yayo, perdón, su abuelo, ha estado andando por el cielo, perdón de nuevo, ha dado un paseo de sosiego, ha ido hablando con una amiga, con un amigo, consigo, ha sentido que puede estar a la vez sin ti y contigo, que una hora pueden ser dos y un minuto...el infinito.
Al pisar la nieve, su sonido, parece un desfile marcial, pero nada entretiene más que, a cierta edad, se pueda disfrutar como algo lúdico lo que, en otro tiempo, fue vivido en forma de una dura realidad.
La fantasía de quien me precede va casi completa, no se cuántas cosas pueda albergar, pero seguro que por algún lugar de ella se encuentra, arropadita, la ilusión guardada de algún momento de satisfacción, de alguna pequeña historia que contará con cierta pasión, con la alegría de quien ha disfrutado de un día junto al sol.
Andando por la andadura blanca, se acerca una montaña para decir al caminante: "si te has encontrado a gusto, si has disfrutado, no te lo quedes para ti, di que yo, de corazón, te he acompañado y que, gustosamente, me encantaría acompañar a más gente"
Tras un paseo con empeño, sin temer ninguna inclemencia del tiempo, al llegar a los coches, los caminantes se desprenden de su mochila, pero no del recuerdo de haber sentido que, durante algunos momentos, se sintieron como de niños cuando fueron de campamento.


                                                                                                                                              Tino

Pequeño álbum fotográfico: