El término municipal de El Berrueco se
encuentra en el norte de la Comunidad de Madrid entre dos alineamientos
montañosos que los separa de las provincias limítrofes de Segovia y Guadalajara
en las últimas estribaciones de la Sierra de Guadarrama. Se encuentra justo
enfrente del Embalse del Atazar en el que desembocan numerosos arroyos, entre
los que destacamos el Arroyo Jobalo y el Arroyo de la Dehesilla. Este embalse
es el mayor de la Comunidad de Madrid, representa el 46 % del volumen
embalsado de la región. Fue construido en 1972, siendo el quinto embalse en el
sentido de la corriente que se encuentra el río Lozoya.
El origen del término de El Berrueco parece deberse, según diferentes fuentes, al
cerro de granito que domina el núcleo de población por el norte, de hecho la
palabra "berrueco" significa literalmente "peñasco rocoso".
La existencia de los primeros asentamientos ubicados en el territorio de El
Berrueco se pueden situar más o menos en la Edad de Bronce. El asentamiento
actual se sitúa en fechas no muy anteriores a los siglos X y XI. A finales del
S. XIX se realizaron las obras del Canal de Isabel II promoviendo la apertura
de canteras para la construcción del canal.
El Museo de cantería, es un proyecto que retoma
el pasado. El Berrueco es un municipio
típicamente rural que guarda entre sus
calles una antigua tradición cantera, que forma parte de la identidad local.
Los vecinos de este núcleo urbano han utilizado la piedra como materia prima en
la elaboración de instrumentos varios, y como elemento para la arquitectura
popular de todos los tiempos. Este museo se sitúa entre las calles del
municipio, pudiéndose recorrer a pie.
La torre de Mirabel es un monumento del siglo XVI, que se encuentra en el término de Puentes Viejas. A diferencia de la mayor parte de las atalayas fortificadas de la región madrileña, edificadas entre los siglos IX y XI durante el dominio musulmán, la Torre de Mirabel tiene un origen cristiano. Fue levantada en el siglo XVI junto a la desaparecida aldea de Santillana, que dependía del marquesado del mismo nombre. Su misión era la vigilancia de las dehesas y pastos de la zona, cuya utilización era objeto de constantes disputas por parte de los dos señoríos. A pesar de su aspecto fortificado, no cumplía ninguna función militar, sino que probablemente fue erigida con un carácter disuasorio para evitar el furtivismo y tal vez como refugio esporádico de los guardas de la propiedad.
Sieteiglesias fue un municipio perteneciente a
la provincia de Madrid pero en 1973 pasó a formar parte del nuevo municipio de
Lozoyuela-Navas-Sieteiglesias, con sede municipal en la localidad de Lozoyuela.
El nombre del pueblo se debe a su carácter "sagrado", definido por el
número 7 y no al número de iglesias de la localidad. De este municipio,
caben destacar la necrópolis visigoda y la iglesia románica. La necrópolis data
de los siglos IX y XI formando parte de los yacimientos arqueológicos que
pueden visitarse en la Comunidad de Madrid. Está junto a la
iglesia parroquial
de San Pedro Apóstol y corresponde a los restos de una necrópolis rupestre
medieval. Se localiza en una zona de afloramientos graníticos, en el berrocal
de la Iglesia, junto al río Jarama. Se han localizado tumbas excavadas en roca
y de similares características en otros municipios de la Sierra de Madrid como
El Boalo, Cerceda, Colmenar Viejo o Becerril.
Del Puente Romano, resalta particularmente su
peculiaridad y su buen estado de conservación. Está situado sobre el Arroyo
Jóbalo a unos 300 m. de la carretera que une El Berrueco con Sieteiglesias y su
presencia puede tener relación directa con la existencia de un auténtico
sendero de trazado prerromano, posiblemente Neolítico, que se mantendría hasta
la actualidad conservando idénticas funciones. Sieteiglesias se sitúa
sobre una ramificación de la vía romana 25 del itinerario de Antonio, esta vía
unía el valle del Jarama con Sepúlveda a través de la sierra, el camino iría de
Torrelaguna al Berrueco, atravesando el puente de Sieteiglesias y cruzando la
población de Mangirón y de ahí a Buitrago de Lozoya. En época medieval este
camino se convertirá en una importante vía pecuaria.
(Información extraida de Wikipedia y páginas web rutasconhistoria.es, y ,todosobremadrid.com)
ASISTENTES: 16
DISTANCIA: 11'5 kilómetros
DESNIVEL: 260 metros
Un cielo rizado, mediante nubes en pequeños borbotones con distintas tonalidades de grises, de azul claro o intenso, dibujaba una mañana calmada, serena, que invitaba al paseo, a la andanza tranquila, sin prisa, no había riesgo de lluvia, solo un leve aliento, de aire, de viento.
Al comienzo el camino es paralelo a la orilla
del Atazar:
aguas tranquilas
casi en el recuerdo
es época de sequía
no de aguaceros.
Los pasos por la arena
van dirigidos al tiempo
a nubes de consuelo.
El hueco no está completo
más vacío que lleno
pocito con rayas marcadas
de lo que antes fue agua.
Una barquilla aún navega
con poco viento, casi brisa,
vendaval en otro momento
así avanza ahora hacia la orilla
Se ve algún sueño flotar
botella con mensaje dentro
alguna petición particular, pero
quién saldrá a su encuentro.
Avanzando en el camino y dejando atrás ese
embalse, en otros momentos lago de caudales y ahora medio seco, se camina hacia
la solitaria torre de Mirabel que, tras unos siglos de existencia, está en
medio de una llanura, como testigo silencioso de lo que sucedió, y que le
gustaría contar a los caminantes, si tuviese esa posibilidad pero que, al no
ser así, deja entrever que aún se encuentra joven, con vitalidad y que a pesar
de su soledad, ha sido capaz de sobrevivir a las inclemencias del tiempo y a
otros acontecimientos. Ahora sola, cuida de vez en cuando de alguna ave a la
que deja posar para que descanse antes de volver a echar a volar. Hecha
la visita visual, pues está como encadenada en una finca particular y no se
puede acceder a ella, se continua por una pista de arena, denominada Camino de
Santillana, delimitada por haciendas de cultivo y ganado, como contraste a otro
relieve de altura no muy lejano, con siluetas en sombra al ser un día poco
despejado.
Llegados al pueblo de Sieteiglesias a la
entrada y aprovechando unos asientos se toma el almuerzo. Poco después se hace
la visita a la Necrópolis medieval que data de los siglos IX - XI y que su uso
pudo llegar hasta bien entrada la Edad Media. En ella el grupo, al no ser una
visita guiada, se va informando a través de las placas informativas al lado de
las tumbas esculpidas en la piedra de granito. Recorridas las instalaciones, y
después de unas fotografías como recuerdo y testimonio del lugar tan
particular, se retoma el camino hacia otro destino que es un puente denominado
romano, aunque su nacimiento y desarrollo fue en la Edad Media. Cuando se le
empieza a ver, a no mucha distancia, se le aprecia un buen semblante, elegante,
casi como vestido de domingo, y no es que haya hecho un pacto con
el diablo sobre la eterna juventud a cambio de su alma, sino que después de haberle salido canas se le rejuveneció, respetando sus cualidades y apariencia, para que quedara como cuando se construyó.
el diablo sobre la eterna juventud a cambio de su alma, sino que después de haberle salido canas se le rejuveneció, respetando sus cualidades y apariencia, para que quedara como cuando se construyó.
A partir de aquí ya solo queda terminar de
regresar al punto de comienzo en El Berrueco, pasando por un pequeño monte
desde el que hay una panorámica estupenda, a pesar de no ser un punto de mucha
altura, pero que como si fuesen fotogramas del mejor reportaje, se pueden ir
recorriendo con la vista diversas expresiones de un variado, agradable y
sencillo paisaje.
Para terminar la marcha, como colofón a lo
visto anteriormente, se hace una visita a la iglesia del pueblo y, después,
sobre la marcha, se van ojeando las distintas obras en piedra del museo al aire
libre que está montado por las calles del pueblo.
Ya en los coches, y habiendo hecho también un
pacto de intercambio de comida por su valor en euros, se vuelve a Sieteiglesias
para cumplir lo acordado y cerrar esta excursión con unas ricas viandas en las
que destacó una buena y abundante paella de arroz.
Tino
Bonito relato Tino.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario, me alegra que te haya gustado este pequeño y sencillo relato cuyo fin es intentar distraer, por unos minutos, a quienes tenéis la paciencia de leerlo. Saludos, Tino.
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